"

Me interesa la observación de la mirada propia de la memoria y los sentimientos. En el caso de El libro de la tristeza, la interpretación de un sentimiento humano común como algo concreto, que en lugar de definirnos por completo se presenta en una narrativa -con una motivación e identidad propias- simplemente como una parte existente de uno. Me gusta seguir mi curiosidad sin cuestionarla demasiado. Mientras trabajaba en mi novela gráfica autobiográfica Gay Gigante comencé a pintar en tiempos de descanso un universo de formas y abstracciones coloridas. Lo veía como un ejercicio automático que me daba alegría para contrarrestar los momentos más pesados y abrumadores de estar trabajando con recuerdos personales dolorosos por primera vez. Un año más tarde esta colección de color y forma se transformó espontáneamente en una suerte de alfabeto para poder describir algo tan ambiguo y presente como la tristeza sin temerle ni demonizarla, sino todo lo contrario.

".
Gabriel Ebensperger
Libros Relacionados
Ana María Stuven

Nueve años después de que se promulgara la ley que permitió a las mujeres chilenas acceder a la educación universitaria, nació Amanda Labarca, pionera en la lucha por la igualdad social, económica y jurídica de la mujer. Santiago contaba apenas con 300 mil habitantes y las mujeres ejercían pocos derechos sin el consentimiento del esposo […]

María José Ferrada y Micaela Chirif (ants.)

Un haiku es como una foto hecha de palabras. ¿Qué se necesita para escribir un haiku? Solo un cuaderno, un lápiz y mucha atención para mirar el mundo que nos rodea.

Eugenio F. Rengifo Lira

Con nostalgia y entusiasmo, sus familiares recuerdan a  José Nicolás Goles Radnic (1917 – 1993) como un hombre brillante. Brillante cuando tocaba el piano o jugaba ajedrez; cuando pintaba o dirigía un coro; cuando componía y relacionaba las matemáticas con sus obras musicales. Con oído musical absoluto desde los cinco años, todo lo quería hacer […]

Patricia Castillo y Alejandra González editoras

“Ahora estoy empezando mi tercer diario del año”, escribeFrancisca Márquez en agosto de 1973, casi un mes antes del Golpe de Estado que instauró la dictadura cívico-militar en Chile. “Antes me duraba un año cada diario. Y ahora como 4 meses cada uno, ya tengo tantos diarios que los estoy guardando, porque a lo mejor cuando grande hago algún libro”. Francisca tiene […]